(1998)

Episodios Familiares

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Una obra musical que merece la pena ser descubierta sin prisas, con una variedad de registros cuyo fin último sería colocarse en cualquier lista de éxitos.

Caballero Reynaldo

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Ref: HOF012

Descripción

Luis González, guitarras, teclados y voces
Jose L. Shipley, bajos, coros y labores tècnicas
Santiago Serrano, bateria
Jesús Rubio, flauta en tracks 3 y 7
Emilio Maldonado, guiòn Radio Fumatròn
Roger Garcia, crazy guitar en track 14
Sergi Capelo, Rafa Ordoñez, Benja Figueres
Enric Puig, Paco Alegre, tertulianos de Radio Fumatròn

Tiempo Total: 45:04 min.

Grabado y mezclado por Shipley y Luis G. en el local de ensayo de
Alboraya, una casa en Albacete y en el Estudi De Musica de Valencia.
Producido por Luis G.

En el macrocosmos musical de Luis González (Caballero Reynaldo) no existen las influencias indefinidas. Él mismo sería capaz de reconocer entre los microsurcos y/o bits de cualquiera de sus obras (con Amor Sucio, Mar Otra Vez o Caballero Reynaldo) sus fantasmas preferidos e identificar de donde se dejó influenciar, plagió, copió o imitó el original, sin falsas modestias ni cuentos psicodélicos.
Y es ésta suerte y cantidad de fantasmas lo que confiere a esta segunda entrega del Caballero su carácter más cosmopolita y, ciertamente, no exento de cierto de eclectismo.
El propio título “Episodios Familiares” y la portada elegida son, conociendo al personaje, clarificadores de lo que nos espera dentro del envoltorio. De una parte un abanico musical que abarca desde el pop más remilgado a piezas de música celta electrónica, pasando por country, jazzy, funk, rock, folk y, como no, un guiño con escupitajo al universo indi & noise……..es en definitiva una continuación del anterior álbum del Caballero, con un nivel de producción y post más elevado y sutil que el anterior si cabe. Una obra musical que merece la pena ser descubierta sin prisas, con una variedad de registros cuyo fin último sería colocarse en cualquier lista de éxitos de cualquier pais y/o cualquier estilo (alabado sea el señor).
Por otra parte, una colección de letras en la que brillan ciertos destellos de genialidad (“ayer te ví con una papelina y en tu cara había una sonrisa, parecias tan feliz…..”) y en las que, de nuevo, nos sumergimos en el mundo de un artista, su coyuntura, circustancias, ilusiones….. lejos quizá de lugares comunes y buscando una cierta lectura intimista de un universo ¿imaginario?. Una obra en definitiva hija de su época y con vocación de perdurar y, como el vino y el güisqui, mejorar con el paso del tiempo.
En cuanto al personaje creado por el artista de cuyos avatares ya conocimos en el anterior álbun se ha optado en ésta ocasión por otro formato, llevando la acción a un futuro muy próximo y planteando una reflexión (más profunda que su apariencia) acerca de los nuevos autoritarismos que nos vienen de la mano del control de la información y de nuevas formas de “democracia” en el contexto de los paises occidentales desarrollados (o sea, los ricos). Que aproveche….